Y si te encuentras un huerfanito…

Durante la primavera, tiene lugar la etapa reproductiva más activa de los gatos. Así, con los primeros días de calor, es posible que nos podamos encontrar algún cachorro. Aunque una nueva vida siempre es motivo de celebración, no todos estos gatitos nacen con buena estrella. En el caso de los felinos urbanos, las madres están más expuestas a atropellos u otra clase de accidentes que pueden acabar con sus vidas.

A ello se añade el problema de los abandonos: las crías, fruto de una camada indeseada, son dejadas a su suerte sin ninguna protección. Recuerda que estas situaciones son siempre evitables con una tenencia responsable: si no queremos tener más gatitos, la esterilización será la opción más adecuada. Cuidar de un felino de menos de cuatro semanas es extremadamente complicado. Sin la madre, sus posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.

Por eso, antes de llevárnoslo a casa, debemos asegurarnos completamente de que la gata no está presente. Este paso es muy importante: recuerda que su vida están en nuestras manos. Si, efectivamente, el cachorro está solo, debemos acudir a un veterinario para que lo examine y nos dé las pautas de cuidados que necesitamos conocer. El objetivo es que crezca sano hasta que pueda ser dado en adopción. Es imprescindible mantenerlo a una temperatura cálida, algo que podemos conseguir con una manta eléctrica o una bolsa de agua caliente.

El gatito ha de poder salir si se agobia. Es preferible que no lo bañemos. Limpiaremos las zonas donde se haya podido manchar con una gasa húmeda con mucha suavidad. Nunca debemos alimentar a un gato, ni cachorro ni adulto, con leche de vaca, puesto que es tóxica para él. El único alimento que puede recibir en estas primeras semanas es leche felina, que se ha de preparar siguiendo las instrucciones del fabricante y ser administrada con una tetina para gatos.

En el caso de que no consigamos que se enganche, será necesario llevarlo al veterinario para que lo sonde. Para que defeque u orine, se deben estimular sus genitales con una gasa húmeda y tibia. Si el gatito no lo logra, deberemos llevarlo inmediatamente al veterinario. Recuerda: la vida de ese huerfanito depende de ti.

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