Su último vuelo

Atardecer del día 18 de Junio de 2017
El último Adiós (TEXTO PUBLICADO EL PRIMER DIA DESPUES DE SU MUERTE)
Entre el cielo y la tierra. Evocación…

A Juan Miguel Martínez Este año las fiestas de octubre volverán a ser muy tristes pues la imagen dolorosa de Juan Miguel Martínez todavía persiste en nuestro corazón. Ausencia histórica del que fue el mejor fotógrafo que la historia de la fotografía local jamás conoció. El supo subir al cielo desde donde como testigo predilecto fotografió nuestros paisajes y nos los mostró rebosantes de su alma y su belleza, pues era la tierra que vio llegar y asentarse a las diferentes culturas que pisaron esta tierra dejando los surcos de todos nuestros antepasados, desde los Iberos a los cristianos.

Aquel sueño de volar, tan propio de los niños con mucha imaginación, anidaba en su alma y se materializó cuando, ya de mayor, se alistó voluntario a la brigada paracaidista cuyos recuerdos inolvidables le acompañaron durante toda su vida y cuando también tuvo la ocasión de volar en su primer vuelo con un ultraligero con José Rico Amorós, cuya gratitud nunca olvidó, al igual otro amigo, también de gran magnitud sentimental, William J. Norris que le regaló su ultraligero.

Amigos que por sus acciones le marcaron el camino hacia el cielo, pues el puso el deseo y la fuerza de su espíritu para ascender hacia la gloria que son capaces de alcanzar algunos humanos. Su colección particular de imágenes del pueblo tomadas durante años y desde el cielo es impresionante, y como bien dijo él mismo, dicen mucho de su belleza natural y las gentes que lo habitan. Juan Miguel, alguien que te quiso mucho, dijo que el destino había sido injusto contigo.

Tú que tanto nos diste a todos, incluidos los intercesores de las devociones divinas que recibieron lo mejor de tu bondadoso corazón, que fue también cuna de tus inusitados sueños que dejaron de palpitar, desolados, rotos, ante el dolor de tu injusto destino. Sólo un golpe mortal como el que se cruzó en tu camino, ajeno a tus cálculos, a tus hermosos sueños, podía sorprenderte ante tu muerte, como ocurrió, pues tenías muy evaluadas todas las posibilidades que podría tener si tu “aeronave” la pifiaba alguna vez; podrías descender con la suavidad que aprendiste en el Ejército cuando te lanzabas desde el avión con paracaídas.

Cuando hablábamos del peligro que corrías volando, tu apacible sonrisa callaba, ahora sabemos que nunca ocurriría. Sabías que si abatías serían las alas del ala delta, en su descenso, setus ángeles, las que actuarían planeando con precisión.

Tu amor a la fotografía te llevó a encontrarte con el arte fotográfico y juntos imprimísteis las fotografías más bellas y espirituales jamás soñadas de este pueblo que te acogió y tanto amaste magnificando desde los cielos multicolores, ermitas y templos como el mejor servidor que disfrutaba sirviendo; aventando las quimeras de quienes soñaron en volar por el espacio, cerca de nuestros paisajes , entre montañas y campos y atardeceres arropados con los colores del arcoíris que nos recuerda cada día el fin crepuscular, de la vida que nace y muere constantemente y tu, pacientemente, retenías los paisajes más hermosos, colmados por tus sueños y la sublime canción de tu vida .

De ti han dicho las mejores cualidades y la mayor fue tu amor y bondad, tu humanidad, tu gran vivacidad y tu gran sabiduría, pues conocías el néctar del sabor de hacer el bien que te llenaba de felicidad y te acercaba tanto al cielo como a la tierra. “No merecías un final así”… escribió otro buen amigo tuyo y todos los que te queríamos también lamentamos. El impulso de la desdicha cruzó la última línea de tu vida en el preciso momento en que el destino cruzó la línea. Fatalidad que llenó el valle de dolor en la última hora de tu vida, el golpe del relámpago tenebroso que puso el punto final de tu vida, truncando la ilusión por tu familia y tus grandes proyectos del futuro truncado.

También tu adiós a la vida… al pueblo que te enamoró con su paisaje hermosísimo… que regalaste a tus amigos… y también a las futuras generaciones que no te olvidarán y que aprenderán la gran lección que nos mostraste como las alas de los corazones llenos de amor se elevan a los cielos con sus sueños. Las verdaderas gestas florecen y perfuman como la rosas, pues es cierto que el grupo de fotografía que tu presidiste encarna el hito cultural más importante de la vieja historia de la fotografía local.Es el mejor elogio de nuestra cultura que sigue siendo importante a nivel incluso nacional dignificando este pueblo que, a partir de ahora, debería llevar tu nombre de por vida, pues es muy difícil elevarse tan alto como tú hiciste, honrando la historia de la fotografía de este pueblo que enamoró a buena parte de la juventud y senectud de cada época .

La luz de innumerables flashes, en tu recuerdo, iluminó aquella noche los sollozos por la muerte y ascensión a la historia local del fotógrafo de los cielos, porque nadie como tú sintió la emoción de contemplar las diferentes luces multicolores del día que asoman por el monte de Cid con su cambiante paisaje desde las potentes luces del alba a las suaves y dulces místicas de las horas del emociónate crepúsculo y antes de que la noche cubra con su manto estrellado el cielo mostrándonos millones de lucecitas oscilantes marcando los caminos cósmicos que todos recorreremos.

Ahora, después de tu regreso al más allá, queremos soñar que allí donde te encuentres reinará la belleza y se producirá el milagro donde el día, apaciblemente, se funda amorosamente con la noche donde el gran espectáculo estelar de millones de vías luminosas siembran el cosmos de los cielos brillantes, entre las moradas divinas donde el alma de los poetas y divinidades conviven ante la contemplación de las estampas más sublimes y radiantes de los pueblos de este mundo que compartiste con todos nosotros, los que al mirar hacia arriba esperamos que la gracia y justicia reine en este mundo regado por las lágrimas de tanto dolor y equidad.

Equidad que faltó cuando un golpe trágico y traidor asoló tu vida e inundó los ojos de tus desconsolados hijos y venerada mujer, tu amor… y tu sangre hecha vida sin respuesta ante la gran pregunta. ¿Por qué el que fue ejemplo de lo más hermoso que el hombre puede dar durante su vida en este cruel mundo? Jamás, todos los que te quisimos, asimilaremos el espanto de la tragedia de tu muerte. Ni la vida ni el cielo fueron justos contigo, cuando el destino, en el momento crucial de tu adiós a la vida, fundido con el viento que te llevó a la dulce eternidad, a la inmortalidad de tu recuerdo generoso que, a borbotones, nos inundaste con tanto amor.

Nuestros últimos correos:
Francisco a Juan Miguel: eres el hombre volador. Estoy seguro que Leonardo Da Vinci ,el genio de la humanidad, se hubiese cambiado por ti sólo por cumplir con el sueño de su vida, VOLAR. Hay muchos hombres voladores pero, para nosotros, eres el mejor, porque compartes con tu pueblo la belleza que captas desde el cielo. Gracias por ello… es un placer ser tu amigo.

Su respuesta
Juan Miguel a Francisco: Hola Francisco. Primero de todo perdona por tardar tanto en contestarte, el Facebook me trae un poco loco y la verdad lo tengo un poco olvidado. Muchas gracias por tus palabras pero cuando uno hace lo que le gusta no merece ningún reconocimiento, soy yo el que tiene que dar las gracias a personas como tú por formar parte de mi vida. Un abrazo Palabras finales. Amigo nuestro, amigo mío, ya eres parte de la historia de nuestro querido pueblo por el que tanto hemos trabajado. Petrer, te hizo suyo en cuerpo y alma fundiéndote en su corazón y en el de cuantos te conocimos y te evocamos en nuestra memoria y con lágrimas … todavía vivas llenas de recuerdos que inundan nuestra memoria…

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