Una maceta de Aloe Vera nunca está de más

Una maceta de Aloe Vera nunca está de más

El Aloe Vera es una planta perenne, con hojas suculentas dispuestas en rosetas, que pueden alcanzar los 50cm de largo y 7cm de grosor. Es una planta con muchas propiedades: cicatrizante, hidratante y antiinflamatoria

A la hora de plantar Aloe Vera en una maceta se recomienda que sea de barro o terracota y que tenga al menos 50cm de profundidad puesto que las raíces de esta planta necesitan espacio para desarrollarse.

De una planta adulta, debemos cortar una hoja de al menos 8cm de longitud, a nivel de la base, en ángulo dirección al tallo y con un cuchillo que esté bien limpio para evitar que se infecte. Una vez cortada hay que colocarla en un lugar cálido para que sobre la parte cortada se forme una capa fina.

Primero hay que colocar gravilla en el fondo del macetero para mejorar el drenaje del agua, introducimos la hoja con la parte cortada hacia abajo y vamos rellenando el tiesto con una mezcla de tierra vegetal y turba negra al 50% con algo de abono orgánico, asegurándonos que 1/3 esté dentro de la tierra. Regamos la maceta hasta humedecer el sustrato puesto que el Aloe Vera es una planta que no requiere mucha agua.

Es aconsejable colocar el macetero en una soleada y empezar a regar de nuevo la planta un par de semanas después de haberla plantado y a partir de ahí el riego será, más o menos, cada 15 o 20 días. Si las hojas se arrugan significa que la planta necesita más agua y no hay que olvidar que al inicio de cada estación del año se recomienda realizar un riego especial con fertilizante. Además, al comienzo de la primavera se debe de abonar la planta con humus o algún tipo de fertilizante natural.

Con el paso del tiempo, empezarán a brotar los “hijuelos” de la planta a su alrededor, éstos deben de ser retirados para que la planta madre del Aloe Vera crezca sin problemas. No es necesario cortar las hojas, solo se hará si están en mal estado o si se van a utilizar y se cortarán las exteriores, las más tumbadas, y con la ayuda de una tijera de podar muy afilada, cerca del tallo ya que ahí la hoja es más blanda.

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