El Poblet de Petrer: un enclave histórico de la Guerra de España (I)

El Poblet de Petrer: un enclave histórico de la Guerra de España (I)

Por: Por Boni Navarro y Fernando E. Tendero

Hace 79 años, al final de la guerra, los pueblos de nuestra comarca adquirieron durante diez días un protagonismo histórico de primer orden al establecerse en la Finca El Poblet el Gobierno de la II República. El presidente, Juan Negrín, había regresado de Francia para organizar la resistencia y/o la retirada organizada a través de los puertos del Mediterráneo de lo que quedaba del ejército republicano y de una población civil cansada de las privaciones y los sufrimientos de casi tres años de guerra.

El Poblet es una finca de más de 30 hectáreas de extensión. En su parte central tiene varios edificios, un jardín convertido en una especie de oasis por su cuidada vegetación, y una zona forestal de cerca de 6,5 hectáreas de pinar. El resto son varias parcelas de cultivo de secano ubicadas en la partida de Les Pedreres Baixes, junto a la autovía A-31 y al polígono industrial Les Pedreres, próximo a los términos municipales de Elda y Sax.


Por los estudios históricos realizados en los años 80 por el cronista de Petrer, Hipólito Navarro, sabemos que a comienzos del siglo XIX, en este lugar, había varias casas de labor agrupadas, de ahí el nombre de El Poblet. Con el paso del tiempo, las casas pasaron a la propiedad del petrerense, Vicente Amat Furió, magistrado del Tribunal Supremo de Madrid y hombre emprendedor quien reorganizó el espacio existente, derribando unas casas y construyendo otras, cuya distribución apenas ha variado desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días.


Por donación y pago de servicios, El Poblet pasó a ser propiedad de la familia Gras desde las primeras décadas del siglo XX, convirtiéndola en su finca de recreo veraniego. Comenzada la guerra, la finca fue expropiada y sus dependencias utilizadas como colonia infantil, hospital de sangre y cuartel de tropas como otras fincas de la comarca. Pero la relevancia que tiene El Poblet, además de por sus jardines y su extensa pinada, y su uso como hospital y colonia, es que fue la última residencia del presidente del Gobierno de la II República, Juan Negrín López, desde el 25 de febrero al 6 de marzo de 1939, siendo conocida en clave militar como “Posición Yuste”. Fue elegida por su ubicación discreta y estratégica, su buena comunicación por carretera, ferrocarril y aire. Este hecho es el que motiva que se pretenda su catalogación como Bien de Interés Cultural como sitio histórico.


Además de la Finca El Poblet, a unos pocos kilómetros al sur, en la partida de l’Almafrá, en unos chalets junto a la antigua carretera nacional, en la salida de Elda hacia Alicante, se instaló la dirección del Partido Comunista, allí estuvieron: Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, Palmiro Togliatti, Rafael Alberti y María Teresa León, entre otros. En Elda, en las escuelas nacionales, hoy Padre Manjón, se situó la Subsecretaría del Ejército de Tierra, mientras que en el término municipal de Monóvar, en la partida de El Fondó, existía el aeródromo de “El Mañar”.


Volviendo a la finca El Poblet, será en la casa principal donde se celebraron las dos últimas sesiones del Consejo de ministros, y donde el Gobierno recibió la noticia de la dimisión de Manuel Azaña, quien ya se encontraba en Francia, como presidente de la II República. También en Petrer conocieron cómo las naciones de Francia y Gran Bretaña reconocían formalmente al gobierno de Franco. Otras noticias recibidas mientras que el Gobierno estaba en el Poblet fueron la sublevación de la base naval de Cartagena y el golpe de Estado protagonizado por el coronel Casado en Madrid que daba por terminada la resistencia para pactar la rendición de la II República.


Ante este cúmulo de circunstancias adversas y ante el peligro que los dirigentes pudieran caer prisioneros de los golpistas republicanos, el 6 de marzo de 1939, el presidente del Gobierno de la República, sus ministros y colaboradores y los miembros del Partido Comunista, abandonaron apresuradamente la Posición Yuste y la Posición Dakar para desde el aeródromo monovero, partir al exilio, unos con destino a Toulouse, y otros con destino a Orán para no volver más.

El conocido historiador Enrique Moradiellos dice que “Negrín al igual que sus ministros, acabaron por reconocer lo inevitable: sin fuerzas para oponerse al golpe y sin voluntad de lucha para iniciar una guerra intestina, nada había que hacer excepto salir de España”. Tras la guerra, la finca El Poblet es devuelta a la familia Gras, siendo los propietarios de la misma hasta nuestros días. Será a partir de la década de los ochenta del pasado siglo y, sobre todo, a partir de la primera década del siglo XXI, cuando comiencen a realizarse estudios y publicaciones que inciden en la importancia histórica de la Posición Yuste y su necesaria protección como Bien de Interés Cultural.    

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